Sunday, February 25, 2007

Cheerer upper.

En estos tiempos en que la depresión está de moda (y a su vez, cualquier enfermedad que los psicólogos inventan), nos vemos enfrentados con medicamentos, terapias y más medicamentos. Voy a ser franco en mi pensamiento, mi opinión es que la mayoría de la gente se deprime porque no hallan una mejor manera de clasificar el cómo se están sintiendo.

El no poder darle nombre a lo que estás sintiendo es una de las cosas más frustrantes que puede haber. Es, yo creo, una de las razones por las que es tan difícil enamorarse, ya que, o uno no se atreve a estar enamorado o se pasa rollos estando enamorado (normalmente si cuesta darle nombre a lo que a uno le pasa en la cabeza, más costará identificar lo que le pasa a la otra u otro en la cabeza). De seguro hay muchas interpretaciones más en este tema del enamorarse, pero esto era sólo un ejemplo y no voy a ahondar más al respecto.

Alejándome del complejísimo sentimiento que es el amor, y volviendo a lo que me hizo escribir esto, que es el estar triste (o con depresión, para esos que están a la moda), quiero hablar sobre la otra cara de la moneda: el ponerse contento. No hay duda que estar felíz depende de una serie de factores emocionales, circunstanciales, motivacionales, etc... (es bien relativo también), pero siempre, en un rincón de nuestra cabeza, y repito; siempre, están esas cosas que nos alegran sin importar cómo nos estamos sintiendo. Puede ser por un momento breve o durar hasta varios días, puede ser una cosa simple como ver un atardecer, una cosa profunda como ver a tus amigos reunidos contigo y pasándolo bien, o simplemente una eccentricidad personal como ver perros disfrazados de abejas.

En este momento, lo que más me anima el día es el video de la canción "Move Your Feet" de Junior Senior, y por supuesto, perros disfrazados de abejas.

¿Y a ti?

PD: En muchos casos, la depresión es algo serio y no se puede tomar a la ligera como lo acabo de hacer.

Tuesday, February 20, 2007

Manejando infancias... ¡Mintiendo!

Soy un buen hijo, o por lo menos eso me dice mi reflejo en el espejo. Si no fuera por eso, tal vez nunca habría presenciado lo que yo llamo 'técnicas contemporáneas de crianza de niños'.

Un tiempo atrás mi mamá me pidió que la acompañara a ella, a su hermana -mi tía- y al hijo de mi prima -que denominaremos 'sobrino' de ahora en adelante- a ver "Happy Feet". Yo no oculté mis ganas de verla (no es sarcasmo, todavía quiero ver esa maldita película) y acepté por mucho que nos vieramos obligados a ver la versión doblada.

En el camino, mi sobrino preguntaba cosas con la frecuencia que suelen hacerlo los niños caricaturizados, es decir, como si tuviera un reactor nuclear en el sector del cerebro que le hace hacer preguntas. Entonces salta la pregunta "¿Cual es esta calle?", a lo que mi mamá y mi tía responden "No sé", para ahorrarse la lata de averiguarlo, pero yo digo "Se llama Alfonso Pettachia de la Sudoración (La calle en realidad tenía un nombre retardado, algo como 'Cleveland' o similar)". Esto despertó descontento:

"¿Para qué le mientes al niño?"

"Porque es un niño y en realidad no posee las capacidades cognoscitivas para siquiera importarle el nombre de la calle. Además aprovecho de entretenerme."


"Ah no. A los niños hay que siempre hablarles con la verdad. Además si se pierde imagínate que el nombre de la calle le sirva ¿ah?"

"..."

Finalmente llegamos al cine, y para sorpresa de todos (excepto de mi sobrino que estaba muy ocupado exigiendo una McCajita Felíz que tuviera juguetes de Happy Feet, siendo que ya no existían y para colmo eran del Burger King) "Happy Feet" había sido sacada de la cartelera y en su lugar estaba "Lo que el Agua se llevó". Bueno, será. Compradas las entradas nos fuimos a la sala.

Vista la película (que por cierto era bastante buena), al salir del cine noté que mi sobrino estaba furiosamente taimado; al hacerle las interrogatorias correspondientes a mi mamá, ella me respondió: "Pucha, parece que se dio cuenta que lo trajimos a ver otra cosa en vez de Happy Feet"

O sea, ¿hello?

Sí, leyeron bien, está mal que yo le mienta a mi sobrino sobre algo que ni le interesa, pero al momento de tener que aplastar sus más intensos deseos de la semana con una mentira mal elaborada, no hay crimen.

Creo que la moraleja de esta historia es: Si un niño de 2 años es incapaz de recordar el nombre de una calle, no asuman que no sabe la diferencia entre ratones y pingüinos. Demás que haya otra enseñanza sobre la honestidad y las relaciones humanas de confianza que hay entre los niños y sus pares más viejos, pero ahora tengo que irme a limpiar mi piscina.

Friday, February 16, 2007

GORSH!

Me topé con este video en youtube y debe ser lo mejor que hay en la Interweb. Este cabro o es el mejor actor del universo o la cosa mas rara del mismo.

ADVERTENCIA: Si te preocupan los sentimientos de otras personas y piensas que la miseria ajena no es objeto de risa, por favor abstente de verlo. Ya te lo dije, no sigas leyendo si... ¡NO! ¡FUERA! ¡Deja de avanzar a través de estas letritas antes de que saque la manguera!


Hola mundo, estoy aquí. Y sin pantalones.

Hola de nuevo a todos. Luego de tanta vacacionación he decidido volver a escribir algunas idioteces en este pequeño agujero que me instalé en la INTERWEB. Si bien es cierto que abandoné este sitio en Agosto debido a la flojera y porque mi computador me odia con toda su fría y metálica alma, ya me volvieron las ganas* de hacerle saber a millones de personas (léase: esos 4 tipos que viven cerca del basurero de mi casa y se pelean con botellas rotas) las cosas que pasan por mi cabeza.

Es extraña la sensación que me provoca volver a escribir en este sitio, es como cuando tienes a un miembro de tu familia encerrado en el sótano, dándole de comer colas de hamster y ácido de batería cada dos días ya que está poseído por un poder infernal que tus antepasados creían enterrado (tal vez sea porque a la abuela cuando se le pasan las copas se dedica a condenar a tus familiares, pero en tu hogar siempre han respetado el juicio de los sabios seniles), cuando un día decides encender la luz del sótano y encontrar que ese engendro demoníaco bajo esa horripilante apariencia (estar encerrado en un sótano comiendo porquerías y sin elementos de higiene básica no te ponen muy bonito) es en realidad el artesano de crochet más talentoso que has visto en tu vida. Claro que después tienes que llevarlo al bosque y dispararle con la escopeta de papá porque no sabe usar el baño e hizo caca sobre los manteles de colección de mamá.

Sí, esa misma exacta precisa acertada correspondiente igualita sensación.

Espero que disfruten esto que llamo la nueva etapa de El Intonso : "El Intonso del FUTURO ONLINE LIGHT ZERO MAX"


*El servidor de World of Warcraft en el que juego estaba abajo y no había nada bueno en la tele