Cheerer upper.
En estos tiempos en que la depresión está de moda (y a su vez, cualquier enfermedad que los psicólogos inventan), nos vemos enfrentados con medicamentos, terapias y más medicamentos. Voy a ser franco en mi pensamiento, mi opinión es que la mayoría de la gente se deprime porque no hallan una mejor manera de clasificar el cómo se están sintiendo.
El no poder darle nombre a lo que estás sintiendo es una de las cosas más frustrantes que puede haber. Es, yo creo, una de las razones por las que es tan difícil enamorarse, ya que, o uno no se atreve a estar enamorado o se pasa rollos estando enamorado (normalmente si cuesta darle nombre a lo que a uno le pasa en la cabeza, más costará identificar lo que le pasa a la otra u otro en la cabeza). De seguro hay muchas interpretaciones más en este tema del enamorarse, pero esto era sólo un ejemplo y no voy a ahondar más al respecto.
Alejándome del complejísimo sentimiento que es el amor, y volviendo a lo que me hizo escribir esto, que es el estar triste (o con depresión, para esos que están a la moda), quiero hablar sobre la otra cara de la moneda: el ponerse contento. No hay duda que estar felíz depende de una serie de factores emocionales, circunstanciales, motivacionales, etc... (es bien relativo también), pero siempre, en un rincón de nuestra cabeza, y repito; siempre, están esas cosas que nos alegran sin importar cómo nos estamos sintiendo. Puede ser por un momento breve o durar hasta varios días, puede ser una cosa simple como ver un atardecer, una cosa profunda como ver a tus amigos reunidos contigo y pasándolo bien, o simplemente una eccentricidad personal como ver perros disfrazados de abejas.
En este momento, lo que más me anima el día es el video de la canción "Move Your Feet" de Junior Senior, y por supuesto, perros disfrazados de abejas.
¿Y a ti?
PD: En muchos casos, la depresión es algo serio y no se puede tomar a la ligera como lo acabo de hacer.

